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Ansiada Morgan Rice Diario de un Vampiro #10 En ANSIADA (Libro # 10 de la serie del Diario del Vampiro), Scarlet Paine de 16 años lucha por averiguar exactamente lo que le está pasando. Su comportamiento errático la ha alejado de su nuevo novio, Blake, y trata de hacer las paces con él, y hacer de que él entienda. Pero el problema es que ella no entiende lo que le está pasando. Al mismo tiempo, el nuevo chico, el misterioso Sage, empieza a ser parte de su vida. Sus caminos se siguen cruzando aun cuando ella intenta evitarlo; él la persigue, a pesar de que su mejor amiga, María, está convencida de que Scarlet se lo está robando. Sage arrastra a Scarlet a su mundo, al interior de la histórica mansión de su familia junto al río. A medida que su relación se profundiza, ella comienza a aprender más sobre su misterioso pasado, su familia y los secretos que guarda. Pasan el momento más romántico que ella pueda imaginar, en una isla aislada en el Hudson, y ella está convencida de que ha encontrado el verdadero amor de su vida. Pero entonces ella queda devastada después de saber el secreto más grande de todos es: él no es humano, y tiene sólo unas pocas semanas más de vida. Trágicamente, justo en el momento en que el destino le ha traído su amor más grande, también parece quitárselo. Cuando Scarlet regresa a las fiestas de la escuela preparatoria previos al gran baile, se ve distanciada de sus amigas, quienes la excluyen de su grupo. Mientras tanto, Vivian complota con las chicas populares para hacer que su vida sea un infierno, lo que la lleva a una confrontación inevitable. Scarlet se ve obligada a salir de su casa a hurtadillas, empeorando las cosas con sus padres, y pronto se siente presionada por todos los lados. La única luz en su vida es Sage. Pero él no comparte con ella algunos de sus secretos, y Blake resurge, decidido a reconquistarla. Por su parte, Caitlin está decidida a encontrar una manera de revertir el vampirismo de Scarlet. Lo que descubre la conduce a un viaje para encontrar el antídoto en el corazón de las bibliotecas y librerías más raras, y ella no se detendrá ante nada hasta que lo consiga. Pero puede que sea demasiado tarde. Scarlet está cambiando rápidamente, y apenas puede controlar sus cambios. Quiere terminar con Sage -pero el destino parece estar determinado en apartarlos. Así el final del libro que está lleno de acción y un quiebre espectacular, Scarlet tendrá que hacer una elección monumental que cambiará el mundo para siempre. ¿Cuán dispuesta está a arriesgarlo todo por amor? Morgan Rice ANSIADA (Libro #10 del Diario del Vampiro) Acerca de Morgan Rice Morgan Rice es la escritora de bestsellers # 1 de LOS DIARIOS DE LA VAMPIRESA, una serie para jóvenes adultos que comprende once libros (y contando) ; la serie bestseller # 1 LA TRILOGIA DE LA SUPERVIVENCIA, un thriller post-apocalíptico que comprende dos libros (y contando) ; y la serie de fantasía épica bestseller # 1 EL ANILLO DEL BRUJO, que comprende trece libros (y contando). Los libros de Morgan están disponibles en audio e impresos, y han sido traducidos al alemán, francés, italiano, español , portugués, japonés, chino, sueco, holandés, turco, húngaro, checo y eslovaco (y en más idiomas próximamente). TRANSFORMACIÓN  – (Libro #1 de Diario de un Vampiro) y LA SENDA DE LOS HÉROES – (Libro #1 del Anillo del Hechicero) están disponibles para ser descargados en Amazon! A Morgan le encantará saber de ustedes, por favor no dude en visitar www.morganricebooks.com (http://www.morganricebooks.com/) para unirse a la lista de correos electrónicos, recibir un libro gratis, regalos gratis, descargar la aplicación gratuita, recibir las últimas noticias exclusivas, conectarse en Facebook y Twitter, y ¡estar en contacto con ella! Morgan Rice ha sido aclamada "Rice hace un gran trabajo arrojando a los lectores en la historia desde el principio, demostrando una gran calidad descriptiva que trasciende la mera recreación del ambiente … La novela esté muy bien escrita y es extremadamente rápida de leer."     Críticas –Black Lagoon (sobre Convertida) "Una historia ideal para los jóvenes lectores. Morgan Rice ha hecho un buen trabajo dándole un giro interesante … es refrescante y única. La serie se centra en torno a una chica … ¡una chica extraordinaria! … Es fácil de leer, con un ritmo extremadamente rápido … Calificación PG ".     --The Romance Reviews (sobre Convertida) "Me llamó la atención desde el principio y no podía dejar de leerla … .Esta  historia es una aventura increíble con un ritmo rápido y llena de acción desde el principio. No hay oportunidad para aburrirse."     --Paranormal Romance Guild (sobre Convertida) "Está repleta de acción, romance, aventura y suspenso. ¡Ponga sus manos en este libro y enamórese nuevamente."     --vampirebooksite.com (sobre Convertida) "Una gran trama y, sobre todo, es la clase de libro que tendrá problemas para dejar de leer por la noche. El final creó un suspenso tan espectacular que inmediatamente voy a querer comprar el siguiente libro, sólo para saber cómo sigue.”.     --The Dallas Examiner  (sobre Amada) "Un libro que rivaliza con TWILIGHT y con VAMPIRE DIARIES, y ¡uno que te hará querer seguir leyendo hasta la última página! Si te gusta la aventura, el amor y los vampiros, ¡este libro es para ti! "     --Vampirebooksite.com (sobre Convertida) "Morgan Rice prueba de nuevo que es una narradora de gran talento … .Este apelaría a una amplia variedad de públicos, incluyendo a los aficionados más jóvenes del género de vampiros / fantasía. Termina con un suspenso inesperado que te dejará conmocionado ".     --The Romance Reviews (sobre Amada) “EL ANILLO DEL BRUJO tiene todos los ingredientes para que sea todo un éxito: tramas, contratramas, misterio, caballeros valientes, y relaciones románticas repletas con corazones rotos, decepción y traición. Lo mantendrá entretenido por horas, y agradará a lectores de todas las edades. Es un libro recomendado para estar en las bibliotecas de los lectores de la fantasía.”     --Books and Movie Reviews, Roberto Mattos Libros de Morgan Rice EL ANILLO DEL BRUJO UNA BÚSQUEDA DE HÉROES (Libro # 1) UN MARZO DE REYES (Libro # 2) EL DESTINO DE LOS DRAGONES (Libro # 3) UN GRITO DE HONOR (Libro n º 4) UN VOTO DE GLORIA (Libro n º 5) UNA CARGA DE VALOR (Libro # 6) UN RITO DE ESPADAS (Libro n º 7) UNA CESIÓN DE ARMAS (Libro # 8) UN CIELO DE HECHIZOS (Libro n º 9) UN MAR DE ESCUDOS (Libro # 10) UN REINADO DE ACERO (Libro # 11) UNA TIERRA DE FUEGO (Libro n º 12) UNA REGLA DE REINAS (Libro n º 13) LA TRILOGÍA DE LA SUPERVIVENCIA ARENA UNO: TRATANTES DE ESCLAVOS (Libro # 1) ARENA DOS (Libro # 2) EL DIARIO DEL VAMPIRO CONVERTIDA (Libro # 1) AMADA (Libro # 2) TRAICIONADA (Libro # 3) DESTINADA (Libro # 4) DESEADA (Libro # 5) COMPROMETIDA (Libro # 6) JURADA (Libro # 7) ENCONTRADA (Libro # 8) RESUCITADA (Libro # 9) ANSIADA (Libro # 10) DESTINADA (Libro # 11) ¡Descarga los libros de Morgan Rice ahora mismo! ¡Escucha la serie del Diario del Vampiro en formato de audio libro! Derechos Reservados © 2012 Morgan Rice Todos los derechos reservados. Ninguna porción de este libro podrá ser reproducida, almacenada en algún sistema de recuperación, o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio o ser guardado en una base de datos o sistema de recuperación, sin la autorización previa del autor. Este libro electrónico está disponible sólo para su disfrute personal. Este libro electrónico no puede ser re- vendido o regalado a otras personas. Si usted desea compartir este libro con otra persona, por favor adquiera una copia adicional para cada destinatario. Si usted está leyendo este libro y no lo compró , o no lo compró sólo para su uso individual, por favor devuélvalo y compre su propia copia. Muchas gracias por respetar el trabajo de este autor. Esta es una obra de ficción. Los nombres, personajes , empresas, organizaciones, lugares, eventos e incidentes son producto de la imaginación del autor o han sido usados como ficción. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, es total coincidencia. “¡O bendita, bendita noche! Tengo miedo de. Estar en la noche, y todo esto no es más que un sueño, Uno demasiado halagador-dulce para ser real.”     —William Shakespeare, Romeo and Juliet CAPÍTULO UNO Caitlin Paine aceleró por la carretera West Side, estaba decidida a llegar a los Claustros antes de que cerraran. Su mente daba vueltas y vueltas mientras pensaba en todos los problemas que rodeaban a Scarlet -problemas que ningún adolescente debería tener. Caitlin estaba segura de que Scarlet estaba cambiando. Ya no era un simple ser humano, y cada día su condición estaba empeorando. Caitlin sintió que se estaba convirtiendo en lo que ella, Caitlin, una vez había sido: un vampiro. Por supuesto, Caitlin no recordaba nada de cuando había sido un vampiro; pero por lo que había leído en el diario que había encontrado en el ático-su diario vampiro-sentía que todo era verdad. Si lo que decía el diario era verdad, y ella sentía que lo era, entonces en algún momento ella había sido un vampiro en el pasado; y, de alguna manera, había terminado allí, en el presente, con una vida normal y con una familia normal, pero no recordaba nada. Pero la cosa era que su familia no era nada normal. Su vida no era nada normal. Su hija, de alguna manera, se estaba convirtiendo en lo que una vez ella había sido. Por enésima vez, Caitlin deseaba nunca haber encontrado ese diario. Sentía que encontrarlo fue como si hubiera abierto una caja de Pandora, era lo que había provocado toda esa pesadilla. Desesperadamente, deseaba poder hacer que todo regresara a la normalidad. Necesitaba respuestas. Tenía que saber a ciencia cierta que todo lo que decía el diario era verdad. Si no podía hacer que las cosas volvieran a la normalidad, por lo menos tenía que saber lo que le estaba sucediendo a Scarlet. Y averiguar si había alguna forma de remediarlo. Mientras conducía, Caitlin volvió a pensar en los libros raros que había encontrado en la biblioteca de su universidad. Por encima de todo, pensó en el volumen raro, y su página rasgada. Pensó en la antigua ceremonia, la que estaba en latín, la que curaba el vampirismo. De nuevo, se preguntó si era real. ¿O era puro folclore? ¿Era un cuento de viejas? Por supuesto, cualquier estudioso serio diría que lo era. Y una parte de ella  también quería descartarlo. Pero otra parte se aferraba a ese libro, a esa última esperanza para salvar a Scarlet. Por enésima vez, se preguntó si podría encontrar la otra mitad de esa página. Venía de uno de los libros más raros que existen, e incluso si de alguna manera lograba localizar otra copia existente, ¿cuáles eran las posibilidades de que tuviera la otra mitad de la página? Después de todo, la página había sido arrancada, probablemente como una forma de ocultar lo que contenía. Pero, ¿ocultarla  de quién? ¿De qué? El misterio se hizo más profundo en su mente. Trató de concentrarse en su diario, en lo que había escrito hacía siglos, en su descripción de la cofradía de los vampiros debajo de los claustros. Había escrito sobre  una cámara secreta que conducía a la cofradía, en el subsuelo, en un nivel inferior. Tenía que saber si era real. Si encontraba alguna señal, cualquier señal, entonces podría validar todo en su mente y eso le daría seguridad de lo que estaba haciendo. Pero si no encontraba ninguna señal allí, eso le quitaría credibilidad a su diario. Caitlin salió de la carretera, serpenteó por Fort Tryon Park, y se dirigió a la entrada principal de los claustros. Condujo hasta una rampa estrecha y sinuosa y, finalmente, estacionó frente a la enorme estructura. Al salir de su coche, se detuvo y miró hacia arriba; por alguna extraña razón, el lugar le era sorprendentemente familiar, como si hubiera sido un lugar importante en su vida. No sabía por qué, porque por lo que sabía, sólo lo había visitado un par de veces. A menos, por supuesto, que todo lo que decía en su diario vampiro fuera cierto. ¿Era real lo que estaba sintiendo? ¿O todo era una ilusión? Corrió por la puerta principal, con forma de arco, hacia la estructura medieval de piedra, subió por una larga rampa, y se dirigió por un corredor largo y estrecho. Finalmente, llegó a la entrada principal, pagó la entrada, y se dirigió por el pasillo. Pasó un pequeño patio a su derecha con hileras de arcos de piedra; en el interior había un jardín medieval. Las hojas de otoño brillaban con el sol. Era una tarde de un día entre semana y el lugar estaba casi vacío, sentía como si lo tuviera para ella sola. Es decir, hasta que oyó la música. Al principio, era sólo una voz -después escuchó varias voces. Era un canto. Un antiguo canto interpretado por un pequeño coro. Caitlin no lograba saber si era en vivo o si se trataba de una grabación mientras seguía allí, paralizada, escuchando las voces celestiales que hacían eco en todo el pequeño castillo. Se sintió transportada, como si hubiera llegado a otro lugar y a otro tiempo. Sabía que tenía una misión que cumplir, pero tenía que ver de donde provenía la música. Dio vuelta en otro pasillo y siguió el sonido. Entró por una pequeña puerta arqueada medieval, y se encontró en una capilla con techos altos y vitrales. Allí, para su sorpresa, había un coro de seis cantantes, hombres y mujeres de edad avanzada, vestidos con batas blancas. Estaban en una habitación vacía, y mientras cantaban  miraban hacia abajo, a las partituras. Eran cantos gregorianos. Caitlin vio el anuncio, el enorme cartel del concierto de la tarde. Se dio cuenta de que había llegado a una interpretación en vivo. Sin embargo, ella era la única en la habitación. Al parecer, nadie más sabía del evento. Caitlin cerró los ojos mientras escuchaba la música. Era tan hermosa e inquietante que le resultaba difícil irse. Abrió los ojos y miró a su alrededor a las paredes y muebles medievales, lo que la hizo perder aún más el contacto con la realidad. ¿Dónde estaba realmente? Finalmente, la canción terminó, y ella se volvió y se apresuró a salir de la habitación mientras trataba de recuperar su sentido de la realidad. Corrió por el pasillo y llegó a una escalera de piedra. Descendió hacia los niveles inferiores de los claustros mientras su corazón latía cada vez más rápido. Este lugar le resultaba inquietantemente familiar, como si hubiera estado antes allí. No lograba entender esa sensación. Cruzó apresuradamente el nivel inferior, recordando la descripción del lugar que había leído en una entrada de su diario. Recordó que mencionaba una puerta, el portal secreto, que llevaba de la la planta baja a un nivel subterráneo, a la cofradía de Caleb. Se sintió aun más emocionada cuando, a su izquierda, vio una zona acordonada. Detrás de la cuerda había una escalera medieval en perfecto estado de conservación. Subía pero sólo hasta el techo. No iba a ninguna parte. Era sólo un artefacto en exhibición. Era la misma que describía en su diario. Pero la escalera también tenía una pequeña puerta de madera que ocultaba la mitad inferior y, detrás de ella, Caitlin no estaba segura si había escalones que llevaban hacia  abajo, a otro nivel. Estaba acordonada, y nadie podía acercarse. Ella tenía que saber. Si conducía abajo, entonces todo lo que había escrito era cierto y no era sólo una fantasía. Miró a ambos lados y vio a un guardia de seguridad en el lado opuesto de la sala, parecía estar dormido. Sabía que al cruzar la cuerda del museo se metería en un gran problema, tal vez incluso podrían arrestarla. Pero ella tenía que saber. Tenía que hacerlo rápido. Caitlin pasó por encima de la cuerda de terciopelo en dirección a la escalera. Inmediatamente, una alarma sonó, chillando, perforando el aire. “¡Ey, señora!" el guardia gritó. Él corrió hacia ella. La alarma emitía un sonido penetrante, y su corazón latía con fuerza en su pecho. Pero ya lo había hecho. No podía dar marcha atrás. Tenía que saber. Estaba en contra de su naturaleza el pasar por encima de la cuerda, violar una exhibición en un museo, hacer algo contra las reglas, sobre todo cuando se trataba de la historia y artefactos. Pero, no tenía otra opción. La vida de Scarlet estaba en juego. Caitlin llegó a la escalera y agarró el mango medieval de madera. Lo jaló. La puerta se abrió, y pudo a donde conducía la escalera. A ninguna parte. Terminaba en el piso. Era una escalera falsa. Era sólo una pantalla. Su corazón se colapsó, estaba devastada. No había ninguna cámara subterránea. No era una trampilla. Nada. Como lo mostraba la exhibición, era sólo una escalera. Nada más. Un artefacto. Una reliquia de la antigüedad. Todo era una mentira. Todo. De repente, Caitlin sintió que unos brazos ásperos la agarraban por detrás y la arrastraban del otro lado de la cuerda de terciopelo. “¿¡Qué cree que está haciendo !?", gritó otro guardia mientras se acercaba y también la jalaba. "Lo siento," ella dijo, tratando de pensar rápidamente. "Yo … um … perdí mi arete. Se cayó y rebotó en el piso. Pensé que se había ido hacia allá. Lo estaba buscando". “¡Este es un museo, señora!" el guardia gritó, con la cara roja. "No puede cruzar las líneas de seguridad. ¡Y no se pueden tocar las cosas!" "Lo siento," dijo ella con la garganta seca. Oró para que no la fueran a arrestar. Sin duda, ellos podrían hacerlo, lo sabía. Los dos guardias se miraron entre sí, como si estuvieron pensando qué hacer. Finalmente, uno de ellos dijo, "¡Váyase de aquí!" La empujó y Caitlin, aliviada, se fue corriendo por el pasillo. Vio una puerta abierta hacia una terraza inferior y salió corriendo por allí. Estaba fuera, en la terraza inferior, en el aire fresco de octubre, su corazón todavía latía con fuerza. Estaba tan feliz de estar fuera de allí. Pero, al mismo tiempo, estaba muy angustiada. Allí no había nada. ¿Era mentira todo lo que decía su diario? ¿Nada era real? ¿Se estaba imaginando todo? Pero entonces, ¿cómo podría explicarse la reacción de Aiden? Caitlin cruzó la terraza de adoquines hacia otro jardín medieval lleno de pequeños árboles frutales. Siguió caminando hasta que llegó a una baranda de mármol. Se apoyó en ella y miró hacia afuera; en la distancia vio el río Hudson brillando bajo el sol de la tarde. De repente se dio vuelta, esperando ver a Caleb a su lado. Por alguna razón, sentía que había estado allí antes, en esa terraza con Caleb. Eso no tenía ningún sentido. ¿Estaba perdiendo la cabeza? Ahora, no estaba tan segura de ello. CAPÍTULO DOS Llorando histéricamente, Scarlet irrumpió en su habitación y cerró la puerta detrás de ella. Había corrido todo el camino de regreso a su casa desde el río y, desde entonces, no había podido dejar de llorar. No entendía lo que le estaba pasando. Ese momento, cuando vio el pulso en el cuello de Blake parpadeaba en su mente, esa sensación, ese impulso, de querer morderlo. De querer alimentarse de él. ¿Qué le estaba pasando? ¿Era una especie de monstruo? ¿Por qué había sentido eso? ¿Y por qué en ese momento? ¿Justo cuando se estaban besando por primera vez? Ahora que estaba muy lejos de Blake, le era más difícil recordar exactamente cómo había sentido su cuerpo y con cada momento que pasaba, la sensación se hacía más y más lejana. Sentía que su cuerpo ahora estaba normal. ¿Y si hubiera sido sólo un momento fugaz? ¿Era algo raro, que la había invadido solo esta vez y que no volvería a pasarle? Desesperadamente, quería creerlo. Pero, otra parte de ella, una parte más profunda, sentía que no era así. La sensación había sido tan fuerte, que era algo que jamás podría olvidar. Si hubiera  sucumbido a ella, y se hubiera quedado allí un segundo más, estaba segura de que Blake estaría muerto ahora mismo. Scarlet no podía dejar de pensar en el día anterior. Había regresado enferma a casa. Había salido corriendo de la casa. Había olvidado lo que había sucedido, dónde había estado. Había despertado en el hospital. Su madre estaba tan preocupada, tan asustada .... Ahora, todo se le venía a la mente. Su madre había querido consultar con más médicos para que le hicieran más pruebas. Y luego, había sugerido ver a un sacerdote. ¿Su mamá sospechaba algo? ¿Era lo que le estaba insinuando? ¿Pensaba que se estaba convirtiendo en un vampiro? El corazón de Scarlet latía con fuerza mientras estaba sentada en su habitación, acurrucada en su silla favorita. Ruth puso la cabeza sobre su regazo, y Scarlet se inclinó y la acarició. Pero tenía los ojos llenos de lágrimas. Se sentía conmocionada, confundida. Le aterrorizaba la idea de estar mal, de tener algún tipo de enfermedad, o tal vez, algo peor. En el fondo, pensó que era ridículo lo que estaba pensando. Pero se atrevió a preguntarse. Su deseo de morder su cuello. La sensación que había tenido en sus dos dientes incisivos. Su ansiedad por alimentarse. ¿Eso era posible? ¿Era ella un vampiro? ¿Existían realmente los vampiros? Abrió su computadora portátil, y googleó. Tenía que saber. Encontró la entrada de Wikipedia para "vampiro" y comenzó a leer: "La noción de vampirismo ha existido desde hace miles de años; culturas como los mesopotámicos, los hebreos, los griegos antiguos y los romanos tenían cuentos de demonios y espíritus que se consideran precursores de los vampiros modernos. Sin embargo, a pesar de la aparición de criaturas vampíricas en esas civilizaciones antiguas, el folklore de esta criatura que hoy conocemos como vampiro se originó casi en el sureste de Europa de principios del siglo 18, cuando se registraron y se publicaron las tradiciones orales de muchos grupos étnicos de la región. En la mayoría de los casos, los vampiros son apariciones de seres malignos, víctimas de suicidio, o brujas, pero también pueden ser creados por un espíritu maligno que posee un cadáver o por haber sido mordido por un vampiro.” Rápidamente, Scarlet cerró su computadora portátil y la guardó. Todo eso era demasiado para ella. Sacudió la cabeza, tratando de sacar esas ideas físicamente de su mente. Algo estaba muy mal con ella. Pero, ¿se trataba de eso? Estaba aterrorizada. Lo que lo hacía aún peor eran sus sentimientos hacia Blake, y lo que acababa de pasar entre ellos. No podía creer que había huido de él de esa manera, sobre todo en ese momento. La habían pasado increíblemente, había sido una cita de ensueño. Y ahora eso. Justo cuando su relación estaba empezando a funcionar. Era muy injusto. Ni siquiera podía imaginar lo que él estaría pensando en ese momento. Debía pensar que ella era una especie de monstruo, una loca total, después de saltar de esa manera, en medio de un beso, y salir corriendo hacia el bosque. Debía pensar que estaba totalmente fuera de si. Sabía que él nunca querría volver a verla. Probablemente volvería con Vivian. Desesperadamente, quería explicarle. Pero ¿cómo? ¿Qué podía decirle? ¿que había tenido un repentino impulso de morder su cuello? ¿Para alimentarse de él? ¿Para beber su sangre? ¿Que tuvo que huir para protegerlo? Por supuesto, eso lo dejaría muy tranquilo, pensó. Quería hacer las cosas bien. Quería volverlo a ver. Pero no tenía idea cómo explicárselo. No sólo eso, sino que también tenía miedo de estar cerca de él; ya no confiaba en ella. ¿Qué pasaría si ese  impulso se apoderaba de ella de nuevo? ¿Y si la siguiente vez llegaba a lastimarlo? Al pensar en ello, se echó a llorar. ¿Estaba condenada a no estar nunca más cerca de los chicos? No. Tenía que intentarlo. Al menos, tenía que tratar de hacer las cosas bien. De alguna manera, tenía que tratar de explicárselo a sí misma. Al menos para que él no la odiara. Incluso, si él no quería volver a verla, ella no podía dejar las cosas así. Y, en el fondo, una parte de ella esperaba que tal vez era algo que no se repetiría, un episodio único, y que tal vez podrían superar y estar juntos. Después de todo, si podían superar eso, podrían superar cualquier otra cosa. Scarlet empezó a sentirse un poco mejor. Se secó las lágrimas, agarró un pañuelo, se sonó la nariz, y sacó su celular. Buscó su número y comenzó a textearlo. Pero se detuvo. ¿Qué debería decirle? Siento mucho lo que pasó hoy. Lo borró. Era demasiado genérico. No sé qué me pasó hoy. Lo borró también. No sonaba del todo bien. Necesitaba el equilibrio perfecto, pedir disculpas y sin embargo expresar la esperanza de que las cosas no habían cambiado entre ellos. También necesitaba destacar lo bien que hasta ese momento lo había pasado. Cerró los ojos y suspiró mientras pensaba. Vamos, vamos, se obligó. Comenzó a escribir. La pasé increíble contigo hoy. Siento que hubiera terminado de esa manera. Había una razón por la que tuve que irme así, pero no puedo explicártelo. Sé que es difícil pero espero que puedas entender. Sólo quiero que sepas que lo pasé muy bien, y lo siento. Y espero que podamos vernos de nuevo. Scarlet miró su borrador durante un largo rato, y finalmente pulsó enviar. Lo vio enviarse. Su texto no era perfecto. Ya se le ocurría cómo podía haberlo escrito en un millón de otras maneras. Y una parte de ella ya se había arrepentido de enviarlo. Tal vez sonaba demasiado desesperada. Tal vez era demasiado críptica. Lo que sea. Ya lo había enviado. Al menos ahora sabía que a ella todavía le gustaba, y que quería volver a verlo. Sabía que Blake tenía su celular con él todo el día. Sabía que iba a recibirlo de inmediato. Y que él siempre respondía sus textos en cuestión de segundos. Scarlet temblaba mientras esperaba recibir una respuesta. Puso el celular sobre su regazo y cerró los ojos, respirando lentamente, esperando que vibrara. Deseando que vibrara. Vamos, pensó. Escríbeme de regreso. Se quedo allí sentada, esperando, por lo que le pareció una eternidad. Actualizaba su teléfono una y otra vez. Después de unos minutos, incluso lo enchufó y lo volvió a encender, en caso de que estuviera al tope. Luego miró el reloj marcar el tiempo. Pasaron dos minutos. Luego, cinco. Luego, diez. Puso el teléfono sobre la mesa, y sintió cómo los ojos de nuevo se le llenaban de lágrimas. Era claro que él no iba a responder. ¿Cómo podía culparlo? Probablemente, ella tampoco habría respondido. Eso había sido todo. Se había acabado. Entonces, de repente, su teléfono vibró. Ella lo arrebató de la mesa. Pero su corazón se decepcionó al ver que no era Blake. Era Maria. No puedo creer que no hayas entrado a la clase así. Entonces… ¿cómo estuvo tu cita con Blake? Scarlet suspiró. No tenía idea cómo responder. No te preocupes. No voy a hacerlo de nuevo. Ya todo terminó entre nosotros. ¿En serio? DIOS MIO. ¿Por qué? ¿Fue Vivian? No. No fue ella. Es sólo que … Scarlet se detuvo, no sabía qué decir. … No funcionó. Dime. Scarlet suspiró. En verdad, quería cambiar de tema. No hay nada que decir. ¿Y tú cómo estás? Dios mío, no puedo sacarme de la cabeza ese chico nuevo. Sage. Escuché más sobre él hoy. Scarlet se sentía agotada y realmente no quería continuar con esta conversación de mensajes de texto. No quería escuchar más chismes e insinuaciones sobre el nuevo chico -ni de nadie más. Sólo quería desaparecer del mundo. Pero María era su mejor amiga, así que tuvo que seguirle la corriente: ¿Como qué? Tiene una hermana y un primo. Ellos no van a la escuela sin embargo. Él está en el último año. Viene de una escuela privada. He oído que es rico. Como súper-ricos A Scarlet no le importaba. Sólo quería terminar esa conversación. Por suerte, antes de que pudiera escribir, recibió otro texto, era de Jasmin. Dios mío, ¿qué está pasando en tu muro de Facebook? Scarlet leyó sorprendida. ¿A qué te refieres? Antes de que pudiera responder, abrió su computadora portátil, y abrió su muro. Su corazón se desplomó. Vivian había publicado algo sobre ella: Buen intento de robarme a Blake. No funcionó. Después de que él te dejó, volvió con nosotros. Sabía que te iba a dejar. Sólo me sorprendió que sucediera tan pronto. Scarlet respiró bruscamente, estaba completamente desconcertada. Vio a varios de sus amigos comentar el post, y vio que se había extendido a los muros de muchas personas. También vio que Vivian había publicado en Twitter, y el mensaje había sido reenviado por todos los amigos de Vivian. Scarlet estaba horrorizada. Nunca se había sentido más avergonzada. Eliminó el comentario de su muro, bloqueó a Vivian, luego fue a su configuración y la cambió para que sólo sus amigos pudieran publicar. Pero fue apenas una gota en el mar, el daño ya estaba hecho. Ahora toda la escuela iba a creer que ella robaba los novios de otras personas. Y que la habían cortado. Se puso roja. Estaba tan enojada que quería estrangular a Vivian. No sabía qué hacer. Cerró su computadora portátil, y salió de su habitación. Bajó por las escaleras, sin saber a dónde ir o qué hacer. Todo lo que sabía era que necesitaba aire. "Vamos Ruth", dijo. Agarró su correa y Ruth saltó con entusiasmo, siguiéndola hacia la puerta y bajando las escaleras del porche. Scarlet bajó por las escaleras mirando hacia abajo, y no fue hasta que estuvo en la acera que levantó la vista y lo vio. Ella se detuvo en seco. Él estaba allí, mirándola fijamente, como si la hubiera estado esperando. Era el chico nuevo. Sage. CAPÍTULO TRES Scarlet se quedó parada al final del sendero de su jardín mientras lo miraba. No lo podía creer. Allí, en la acera, a unos pocos metros, mirándola con sus intensos ojos grises, estaba el chico nuevo. Sage. ¿Qué estaba haciendo frente a su casa? ¿Cuánto tiempo había estado allí? ¿Había estado observando su casa? ¿Iba a acercarse por el camino? ¿O simplemente pasaba? Pero ¿pasando hacia dónde? Ella vivía en una tranquila calle suburbana, y casi nadie pasaba por allí. Por otra parte, vivía a tan sólo dos cuadras del centro y, posiblemente, él iba a alguna parte. Pero era poco probable. Pensar que estaba había estado parado allí, mirando a su casa, o a punto de acercarse, la asustó. Por otro lado, no podía negar que estaba emocionada de verlo. Emocionada no era la palabra correcta. Era más como … paralizada. No podía apartar los ojos de él. Con su piel suave, su mandíbula pronunciada, sus pómulos salidos y la nariz, los ojos grises, las pestañas largas, nunca había conocido a nadie remotamente parecido a él. De porte tan noble, tan imponente. Parecía estar fuera de lugar, como si hubiera caído de un palacio del siglo XVI. También notó que sentía mariposas en el estómago cuando lo miró. Y era una sensación que no deseaba tener. Después de todo, María, su mejor amiga, le había dejado en claro que estaba obsesionada con él. ¿Estaría muy mal que Scarlet se lo arrebatara? María nunca se lo perdonaría. Y ella nunca se lo perdonaría a sí misma. Además, tenía a Blake. ¿O no? Volvió a pensar en el post de Vivian, sobre Blake que la había cortado. ¿Blake le había dicho realmente eso? ¿O Vivian se lo había inventado? De cualquier manera, estaba casi segura de que Blake se había ido de su vida para siempre. "Um … hola," ella dijo, sin saber qué más decir. Después de todo, ni siquiera se habían presentado. "No era mi intención asustarte", él respondió. Le encantaba su voz. Era suave, amable y potente al mismo tiempo. Hablaba suavemente, sin embargo había algo autoritario en su tono. Podría escuchar esa voz siempre. "Soy Sage", dijo, extendiendo una mano. "Lo sé," dijo ella, mientras se acercaba y se la tomaba. Tocar su piel fue electrizante. Le envió un escalofrío por su brazo, mientras sostenía su mano congelada en la cálida de él. "Pequeña ciudad", ella añadió, a modo de explicación, pero luego se sintió avergonzada. Fue una estupidez; no debió admitir que sabía su nombre. La hacía verse desesperada. Pero, un momento, pensó. ¿Por qué estaba pensando de esta manera? Después de todo, él era el hombre de María. ¿O no lo era? "Tu mano está tan fría," él dijo, mientras miraba su palma. Scarlet la retiró, sintiéndose cohibida. "Lo siento," ella dijo, encogiéndose de hombros. "No me has dicho tu nombre", él dijo. "Oh, lo siento, creí que lo sabías", ella dijo, y añadió, "no es que sea famosa o popular. Es sólo que … bueno, es una pequeña ciudad, ¿sabes?" Ella se atarantó, haciendo las cosas peor con cada frase. Le pasaba siempre que se ponía nerviosa frente a los chicos. “Pues, mi nombre es Scarlet. Scarlet Paine.” Él sonrió. "Scarlet", se hizo eco. A ella le encantó cómo sonaba su nombre en su voz. "El color de muchas cosas. Vino, o sangre, o rosas. Por supuesto, prefiero lo último ", él añadió con una sonrisa. Scarlet le devolvió la sonrisa. ¿Qué tipo de persona hablaba de esta manera? se preguntó. Era como si fuera de otro tiempo, de otro lugar. Se moría de ganas de  saber más de él. "¿Qué estás haciendo aquí?", ella le preguntó, luego le pareció que había sonado  demasiado dura. "No quiero ser grosera ni nada por el estilo. Pero quiero decir, ¿qué estás haciendo frente a mi casa? " Él se vio momentáneamente aturdido. "Sí", dijo. “Una extraña coincidencia, ¿no? Vengo del Centro, y pensé en explorar un poco. Soy nuevo aquí y quería ver a dónde llevan estos caminos. No tenía idea de que me conducirían a ti.” Scarlet se sintió mejor. Al menos no estaba acechando su casa o algo así. "Bueno, no hay mucho que ver. Esta ciudad tiene sólo unas pocas cuadras en cada dirección. Unas cuadras más hacia allá, y es todo.” Él sonrió. "Sí. Me estaba dando cuenta.” De repente, Ruth corrió hacia él, dio un salto y le lamió la mano. “No le saltes," Scarlet la regañó. "Está bien", él dijo. Él se arrodilló y acarició suavemente a Ruth, paso su mano por su melena y la rascó detrás de las orejas. Ruth se inclinó y le pasó la lengua en la mejilla. Empezó a chillar y Scarlet se dio cuenta que él le gustaba. Eso la sorprendió. Ruth siempre la estaba protegiendo, y nunca antes la había visto acercarse así a un extraño. "¡Qué hermosa eres! ¿No es cierto, Ruth? ", él dijo. Ruth se inclinó y lo lamió de nuevo, y él le dio un beso en la nariz. Scarlet se quedó helada. "¿Cómo sabías que su nombre era Ruth?" De repente, él se puso de pie, lo habían tomado por sorpresa. "Um … lo leí. En su collar.” "Pero, la etiqueta está borrada", dijo. "Digo, yo apenas puedo leerla." Él se encogió de hombros y sonrió. "Siempre me dicen que tengo muy buena vista," dijo. Pero Scarlet no estaba convencida. La etiqueta estaba tan borrada que apenas podía leerse, y no lograba entender cómo había podido leerla. Eso la asustó. ¿Cómo sabía su nombre? Sin embargo, se sentía cómoda de estar cerca de él. Y considerando cómo se sentía, le gustaba estar acompañada. No quería que se fuera. Pero al mismo tiempo, pensó en María, y cómo se enojaría si llegaba a pasar por ahí y la veía junto a él. Se pondría muy celosa. Probablemente la odiaría toda la vida. “Eres todo un misterio aquí", dijo Scarlet. "El chico nuevo. Nadie sabe mucho sobre ti. Pero la gente se muere por saber más de ti.” “¿Ah, sí?”, él se encogió de hombros. Scarlet esperó que hablara, pero él no dijo nada más. "Entonces … cómo … ¿cuál es tu historia?", ella le preguntó. "Creo que todo el mundo tiene una, ¿no?", él preguntó. Se volvió y miró al horizonte, como si estuviera decidiendo qué decirle. "Supongo que la mía es aburrida", él siguió. "Mi familia … se mudó recientemente. Aquí estoy, terminando mi último año.” "He oído que tienes … ¿una hermana?" Una sonrisa se formó en la comisura de su boca. “Las noticias corren rápido, ¿no?", preguntó con una sonrisa. Scarlet se sonrojó. "Lo siento," dijo "Sí, tengo una," él contestó, pero no agregó nada más. "Lo siento, no fue mi intención entrometerme," ella dijo. Él la miró, y cuando se miraron fijamente a los ojos y, por un momento, ella sintió que su mundo comenzaba a derretirse. Por primera vez en el día, todas sus preocupaciones se alejaron de de su mente. Sintió que soñaba. Quería dejar de mirar para poner sus sentimientos bajo control, quería pensar en María y obligarse a sacar a Sage de su mente. Pero no podía. Estaba como congelada. "Me halaga que lo hicieras”, él dijo. Él la siguió mirando, después de un rato, añadió, "¿Quieres dar un paseo conmigo?" Su corazón empezó a latir con fuerza. Sí quería salir a caminar con él. Lo quería más que cualquier otra cosa en el mundo. Pero, una parte de ella estaba asustada. Aún estaba conmocionada por lo que le había pasado con Blake. Todavía no confiaba en sí misma, en sus sentimientos, su cuerpo, cómo podría reaccionar. Y tenía miedo de traicionar a su mejor amiga, aun cuando María no tenía ningún derecho sobre Sage. Por encima de todo, no confiaba en sí misma. Lo que había sucedido entre ella y Blake, ese impulso para alimentarse, aún podría permanecer en ella. Por mucho que quisiera saber más, sintió la necesidad de protegerlo. "Lo siento," dijo ella. "No puedo." Ella vio la decepción en sus ojos mientras él asentía. "Entiendo." De pronto, Scarlet oyó el estruendo de puertas en su casa, y el sonido sordo de voces elevándose. Eran sus padres, estaban discutiendo. Podía oírlos desde allí. Otra puerta se cerró, y ella se volvió y miró a la casa con preocupación. "Lo siento, pero tengo que regresar adentro-", dijo, mientras se volvía para decirle adiós. Pero cuando se volvió, estaba totalmente confundida. Sage ya no estaba allí. En  ninguna parte. Miró a ambos lados, se volvió hacia un lado y otro de la cuadra, pero no vio nada. Era algo incomprensible. Como si hubiera desaparecido. Se preguntó cómo pudo haberse ido tan rápidamente. Era algo imposible. Se preguntó hacia dónde habría ido, y si podría alcanzarlo. Porque ahora sentía la imperiosa necesidad de estar con él, de hablar con él. Se dio cuenta que había cometido el error más estúpido de su vida al decir que no. Ahora que él se había ido, cada parte de ella lo añoraba. Había sido una tonta. Se odiaba a sí misma. ¿Había perdido su oportunidad para siempre? CAPÍTULO CUATRO Aún sacudida por su encuentro con Sage, Scarlet entró a su casa perdida en su propio mundo. Al escuchar de cerca a sus padres discutir, intempestivamente salió de su ensimismamiento. No lo podía creer. En toda su vida, nunca los había visto discutir y ahora era lo único que hacían; sintió una punzada de culpa, preguntándose si era por ella. No podía evitar sentir la sensación de que algo malo había comenzado en su vida, algo que no la dejaría, e iría en aumento día con día. Y no podía dejar de sentir que todo era su culpa. “Estás llevando todo esto demasiado lejos," Caleb le gritó a Caitlin detrás de la puerta cerrada. "En serio. ¿Qué te pasa? " "¿Qué te pasa a ti?" Caitlin replicó. "Siempre estuviste de mi lado, siempre me apoyabas en todo. Ahora, es como si estuvieras en la más completa negación.” “¿Negación?", él espetó. Scarlet no podía soportarlo más. Como si su día no hubiera sido lo suficientemente malo, tener que escuchar esto la ponía con los pelos de punta. Sólo quería que dejaran de discutir. Que su vida volviera a la normalidad. Dio unos pasos y abrió la puerta de la sala de comedor, esperando que su presencia los detuviera. Ambos se detuvieron a la mitad de la discusión, se dieron vuelta y la miraron, como si fueran ciervos sorprendidos por los faros de un auto. "¿Dónde estabas?" su papá le preguntó. Scarlet se sorprendió: nunca antes su padre le había gritado, y nunca había utilizado ese tono. Su rostro todavía estaba rojo de discutir, y apenas podía reconocerlo. “¿Qué estás diciendo?", ella dijo a la defensiva. "Estaba afuera, con Ruth." “¿Desde hace una hora?" "¿Qué dices?", ella dijo, preguntándose. “Estuve afuera sólo por unos minutos." "No, no fue así. Subí y miré en tu habitación, entonces te vi salir a la calle, y eso fue hace una hora. ¿A dónde fuiste? ", insistió mientras caminaba alrededor de la mesa hacia ella. "¿No me mientas." Scarlet sentía como si él hubiera perdido totalmente la razón. No sólo su madre se estaba volviendo loca, su padre también. Sintió que su mundo se estaba derrumbando. "No sé de qué estás hablando", le espetó mientras elevaba la voz. Pero ella estaba empezando a preguntarse si había perdido la noción del tiempo. Si algo le estaba pasando. Si ella había ido de nuevo a alguna parte, y no lo recordaba. La idea le aceleró el corazón, mientras empezaba a asustarse en su interior. "No estoy mintiendo. Y no me gusta que me estés acusando." "¿Tienes alguna idea de lo preocupados que estábamos por ti? Estaba a punto de llamar de nuevo a la policía.” “¡Lo siento!" ella gritó. “¡Yo no hice nada!" Estaba temblando por dentro y estaba a punto de enfurecerse, no podía soportarlo ni un segundo más. Se dio vuelta y salió de la habitación mientras rompía a llorar. Subió corriendo las escaleras. Ya había soportado lo suficiente con sus padres. Era demasiado. Ahora, ni siquiera su papá la entendía. Y él siempre, en toda su vida, había estado de su lado, en todo. “¡Scarlet, vuelve aquí!", él gritó. "¡NO!", ella le gritó de nuevo, su cara empapada por sus lágrimas. Escucho los pasos de su papá siguiéndola por las escaleras, y se apuró. Corrió por el pasillo a su habitación y cerró la puerta detrás de ella. Un momento después, su padre golpeaba la puerta con el puño. "Scarlet. Abre la puerta. Lo siento. Quiero hablar contigo. Por Favor. Lo siento.” Pero Scarlet apagó las luces y se metió en la cama, acurrucándose. Se quedó allí sentada, llorando y llorando. "¡Vete!" gritó. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, oyó los pasos de su padre  alejarse. Era demasiado temprano para dormirse, y Scarlet se sentía demasiado aturdida para hacer alguna otra cosa. Después de un largo rato, tomó el teléfono. Había muchos mensajes -su página de Facebook volaba con nuevos mensajes y publicaciones. La hacían sentir peor, y lo apagó. Después de un largo rato, se acostó de lado y se puso a mirar por la ventana a los árboles, a todos los diferentes colores que brillaban con las últimas luces del día. Varias hojas caían de los árboles dando vueltas hacia el suelo. La abrumaba la tristeza. Blake no quería estar con ella; Vivian había puesto a toda la escuela en su contra; sus amigas no la entendían; sus padres no confiaban en ella; y no sabía lo que le estaba pasando a su cuerpo. Y, sobre todo, había perdido su oportunidad de hablar con Sage. Todo le había salido muy mal. Y no podía dejar de recordar ese momento con Blake, junto al río. No podía dejar de pensar en lo que le estaba sucediendo. ¿Quién era ella en realidad? Agarró su diario y su pluma favorita, se inclinó y comenzó a escribir. No entiendo lo que está pasando en mi vida. Todo es surrealista. Acabo de conocer al chico más increíble Sage. No quiero admitirlo, porque a María le gusta, pero no puedo dejar de pensar en él. Siento que lo conozco de alguna manera. Apenas hablamos, sin embargo, sentí una gran conexión con él. Aún más que con Blake. Pero se fue muy rápido, y estúpidamente lo rechacé. Ojalá no lo hubiera hecho. Hay tantas preguntas que me muero por preguntarle. Como por ejemplo quién es. Qué está haciendo aquí. Y por qué estaba frente a mi casa. Dijo que estaba caminando por aquí, pero no lo creo. Creo que me estaba buscando. Ya no sé quiénes son mis padres. Todos los días, todo está cambiando muchísimo. Tampoco sé quién soy. Es como si todo el mundo que conocí una vez, el mundo que me era tan familiar y seguro se ha ido, hubiera sido reemplazado por otro. Y siento que mañana, todo va cambiar de nuevo. Le temo a mañana. ¿Será que todo el mundo me odia? ¿Blake va a ignorarme? ¿Veré a Sage? No puedo ni imaginar lo que pasará mañana. * Scarlet abrió los ojos, la había despertado un timbre. Se sorprendió al darse cuenta de que ya era tarde por la mañana, el sol inundaba su dormitorio. Se había quedado dormida con la ropa puesta sobre las cubiertas. Agarró su reloj y lo dio vuelta hacia ella: 08:30. Su corazón se agitó con pánico. Estaba llegando tarde a la escuela. El timbre sonó de nuevo, y Scarlet se levantó de un salto. Dada la hora que era, supuso que sus padres ya habían salido a trabajar, así que tenía que abrir la puerta. ¿Quién podría ser tan temprano en la mañana? Tuvo la tentación de ignorarlo, y simplemente darse prisa y prepararse para la escuela, pero el timbre volvió a sonar. Ruth ladró y ladró y finalmente, Scarlet la dejó salir y la siguió por las escaleras, por la sala de estar hacia la puerta. Ruth se paró frente a la puerta ladrando como una loca. “¡Ruth!" Finalmente Ruth se calmó mientras Scarlet se acercaba a la puerta. Lentamente, la  abrió. Su corazón se detuvo. Allí, mirándola, estaba Sage. Sostenía una rosa negra con las dos manos. “Discúlpame por pasar de esta manera", dijo. "Pero sabía que estarías en tu casa." "¿Cómo?", ella le preguntó, estaba totalmente confundida. Él le devolvió la mirada. "¿Puedo entrar?", le preguntó. "Um …" comenzó Scarlet. Una parte de ella quería desesperadamente invitarlo a pasar, pero otra parte estaba asustada. ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Por qué le llevaba una rosa negra? Pero, de nuevo, no podía echarlo. "Claro", dijo. "Pasa." Sage sonrió con gusto mientras cruzaba el umbral. Pero para el asombro de Scarlet, de repente Sage se hundió en el piso. Se hundía más y más, como si fueran arenas movedizas, y levantaba una mano, llamándola. “¡Scarlet!" Chilló. “¡Ayúdame!" Scarlet se agachó y agarró su mano, tratando de jalar su mano. Pero ella también se fue por el agujero, con la cara hacia adelante. Ella gritó a más no poder, mientras volaba a toda velocidad hacia las entrañas de la tierra. Scarlet se despertó gritando. Miró alrededor de su habitación, su corazón latía con fuerza. Los primeros rayos del día entraban por su ventana. Miró a su reloj. 06:15. Se había quedado dormida con la ropa puesta. Respiró con fuerza cuando se dio cuenta que todo había sido sólo un sueño. El corazón le latía con fuerza. Lo había sentido muy real. Se levantó, se dirigió a su cuarto de baño y se echó agua fría en la cara varias veces, tratando de despertarse. Sin embargo, cuando se miró en el espejo, sus temores se agravaron: su reflejo. Era diferente. Ella estaba allí, pero su reflejo era translúcido, como si fuera un fantasma. Como si se estuviera desvaneciendo. Al principio pensó que la luz le estaba jugando una mala pasada. Pero al encender la luz, el reflejo seguía igual. Estaba tan asustada que tenía ganas de llorar. No sabía qué hacer. Necesitaba alg que la conectara a tierra. Alguien con quien hablar. Alguien que le dijera que no estaba mal. Que no se estaba volviendo loca. Que no estaba cambiando. Que era la misma Scarlet de siempre. Por alguna razón, Scarlet pensó en lo que le había sugerido su mamá, el sacerdote. Ahora, sentía que lo necesitaba. Tal vez podría ayudarla a sentirse mejor. Salió al pasillo y vio a su madre caminar por el pasillo, vistiéndose para ir al trabajo. "¿Mamá?", la llamó. Caitlin se detuvo y se dio vuelta, se veía sorprendida. "Oh, cariño, no sabía que te habías despertado tan temprano", dijo. “¿Estás bien?" Scarlet asintió, sentía que iba a llorar; caminó por el pasillo y le dio un abrazo a su madre. Su madre la abrazó con fuerza y la meció, Scarlet se sintió bien de estar en sus brazos. "Te extraño cariño", dijo su mamá. "Y te quiero mucho." "Yo también te quiero", dijo Scarlet sobre su hombro, y comenzó a llorar. "¿Qué pasa?", le preguntó su madre, mientras la apartaba para observarla. Scarlet se limpió una lágrima del ojo. "¿Te acuerdas de lo que me propusiste el otro día? ¿De ver al sacerdote? " Ella asintió. "Me gustaría ir. ¿Podemos ir juntas? ¿Hoy después de la escuela?” Su madre sonrió con alivio. "Por supuesto, cariño." Le dio otro abrazo. "Te quiero. Nunca lo olvides.” "Yo también te quiero, mamá.” CAPÍTULO CINCO Por primera vez en mucho tiempo, Scarlet llegó temprano a la escuela. Los salones estaban vacíos y, mientras Scarlet caminaba hacia su casillero, parecía un pueblo fantasma. Estaba acostumbrada a llegar tarde y a que estuviera todo lleno, pero hoy, después de tener esa pesadilla, se sentía demasiado inquieta y no podía quedarse  sentada en su casa y esperar. También había revisado su Facebook y Twitter y había visto la ridícula cantidad de actividad por todo lo que Vivian y sus amigas habían publicado acerca de ella, y le preocupó cómo la escuela podría reaccionar; sintió que llegar temprano podría ayudarla a protegerse para lo que vendría. Al menos al estar temprano, se sentía un poco más preparada. Aunque, por supuesto, sabía que no le serviría de nada. Pronto los salones se llenarían con una abrumadora cantidad de niños, y se reunirían en grupos más numerosos que ella, y la mirarían y susurrarían entre si. Incluyendo, tal vez, a Blake. Se preguntó qué le habría dicho a todo el mundo de su cita. ¿Les dijo todo lo que había pasado? ¿Qué ella era una especie de monstruo? La idea le disgustaba, y no había desayunado esa mañana. Tendría que enfrentarse a todo lo que estarían diciendo, y se preguntó cuántos cientos de niños habían estado siguiendo los posts-y qué pensarían. Una parte de ella quería acurrucarse y morir, huir y dejar esta ciudad, y no volver nunca más. Pero sabía que no era una opción, lo mejor era simplemente ser valiente y acabar con eso de una vez. Al abrir su casillero y recoger sus libros para el día, se dio cuenta de lo atrasada que  estaba con todas sus tareas. Eso también era algo nuevo en ella. Los dos últimos días habían sido muy intensos, todo había sido muy diferente, como nunca antes. Para empeorar las cosas, estaba entrecerrando los ojos a la luz de la mañana que entraba por las ventanas, y se dio cuenta que tenía un terrible dolor de cabeza como nunca antes había tenido. Se tapó los ojos en un pasillo brillante, y se preguntó de nuevo si le estaba pasando algo malo. ¿Todavía estaba enferma, o qué? Vio sus viejos anteojos de sol en el estante superior de su casillero, y tuvo la tentación de tomarlos ponérselos en el interior durante el día. Pero así sólo atraería la atención más negativa. Como una ola de mar, las salas comenzaron a llenarse de chicos que llegaban de todas direcciones. Echó un vistazo a su teléfono y se dio cuenta que su primera clase comenzaría en unos pocos minutos. Respiró hondo y cerró su casillero. En su teléfono no había nuevos mensajes, y de nuevo pensó en Blake, en lo que había ocurrido el día anterior. En como había huido. Se preguntó lo que él le habría dicho a los demás. ¿Realmente había dicho todas esas cosas tan malvadas? ¿Que la había cortado? ¿O Vivian lo había inventado todo? ¿Qué pensaba Blake de ella? ¿Y por qué no había contestado a ninguno de sus mensajes? Por supuesto, su silencio era una respuesta. Que estaba asustado y ya no le interesaba. Pero, mientras revisaba una vez más su teléfono, por si acaso, deseaba que él respondería aunque sea sólo para decir que no estaba interesado en ella. Odiaba su silencio. Como si todo eso no fuera suficiente, tampoco podía dejar de pensar en Sage. El encuentro con él frente a su casa había sido muy misterioso. Se arrepentía de haberse  alejado, y le hubiera gustado tener un poco más de tiempo para hablar con él y hacerle más preguntas. Su sueño la había asustado, sin embargo, no podía entender por qué lo tenía en la mente, incluso más que a Blake. Se sentía muy confundida. Con Blake, era como si conscientemente pensara en él; con Sage, era como si no pudiera evitarlo, pensaba en él lo quisiera o no, y no lograba  entender la razón de sus sentimientos por él. Eta extraño, pero a pesar de que desde hacía años conocía a Blake, se sentía más cerca de Sage. Lo que más le molestaba era que nada tenía ningún sentido. Detestaba no poder entender, especialmente cuando se trataba de amor. "Oh, Dios mío, ¿Scarlet?”, escuchó la voz. Al cerrar su casillero vio a Maria quien la miraba como si fuera una celebridad infame. “¡Nunca llegas temprano! ¡Te envié como un millón de mensajes anoche! ¿Qué pasó? ¿Dónde estabas? ¿Estás bien? " Scarlet sintió una punzada de remordimiento; había estado demasiado abrumada  para responder a sus mensajes. También, sintió algo de nerviosismo al estar junto a  María, dado los sentimientos de su amiga por Sage. Después de todo, María dejó en claro que estaba obsesionada con Sage. Si se enteraba de que Scarlet había hablado con él la noche anterior, y frente a su casa, temía que Maria se molestase mucho. Cuando se trataba de chicos, María era muy  posesiva y territorial. Siempre creía que todo aquel en quien pusiera sus ojos era suyo, ya sea la persona supiera o no de su existencia. Y si alguien se le ponía tantito en el camino, se convertía inmediatamente en su enemigo. Podía ser así de rencorosa, y ella nunca perdonaba ni olvidaba. Era ese tipo de persona: eras su su amiga más cercana, o su peor enemigo. "Lo siento", respondió Scarlet. "Me dormí temprano. No me sentía bien. Y no podía estar viendo todo el asunto de Facebook.” "Dios mío, la odio", dijo María. "Vivian. Es una víbora. ¿Quién se cree? Publiqué en su muro y en el de sus amigas también. Las puse en su lugar por lastimarte así.” Scarlet se sintió muy agradecida con Maria -lo que la hizo sentirse aún más culpable por haber hablado con Sage. Habría querido decirle, explicarle lo que había sucedido con Sage, pero ella misma no entendía realmente lo que había pasado. Y temía que si se lo mencionara, María se enojaría a lo grande. "Eres la mejor", dijo Scarlet, como mientras, en agradecimiento, pasaba un brazo alrededor de Maria. Las dos caminaron una junto a la otra por los pasillos, que se llenaban rápidamente; el ruido era cada vez más fuerte mientras caminaban hacia el otro extremo de la escuela para su primera clase juntas. "Quiero decir, qué coraje tiene", dijo María. "En primer lugar, te roba a tu chico. Luego, lo publica todo. Se siente amenazada. Y celosa. Sabe que eres mejor.” Scarlet se sintió un poco mejor, pero sintió una punzada de tristeza ante la idea de perder a Blake. Especialmente de esa manera. Lo único que quería era una oportunidad para explicarle a Blake, para decirle que lo que sea que había pasado en el río, ésa no era ella. Pero no sabía cómo podría explicárselo. ¿Qué podía decirle? Creía que se lo había dicho lo suficientemente bien en su texto. Y él no había respondido. "Hola chicos", se escuchó la voz. Caminando junto a ellas estaban Jasmin y Becca. Scarlet sintió que se le quedaban mirando y estaba empezando a sentirse paranoica con toda la atención que estaba recibiendo. "Hola", dijo Scarlet, mientras caminaban todas juntas, como un pequeño grupo por los pasillos. “¿Así que vas a tenernos en suspenso?", Jasmin preguntó. "¿Qué pasó con Blake?" Scarlet podía sentir los ojos en ella, y se puso nerviosa. Mientras caminaban, también notó las miradas de todos los chicos. Quería pensar que se estaba poniendo paranoica, pero sabía que no. Era evidente que un montón de gente la estaba observando, mirándola de lado, como si fuera una especie de monstruo. Se preguntó cuántos chicos habían estado en línea y leído todas las publicaciones, y qué creyeron de todo el asunto. ¿Iba a ser conocida como la chica que Blake abandonó? ¿Quién perdió a Blake por Vivian? Ardía de furia con solo pensar en ello. "¿Es verdad?", Becca preguntó. "¿De verdad te dejó?" "Si lo hizo", dijo Jasmin, "sólo dinos, y nos vamos de su muro de Facebook." "Gracias a todas", dijo Scarlet. Pensó en cómo responder mejor. Realmente no sabía cómo explicárselos. "¿Y?" María la presionó. "¿De verdad no vas a decirnos?" Scarlet se encogió de hombros. "No sé qué decir. Realmente no hay nada que contar. Bajamos hasta el río, y como  que … “ Ella hizo una pausa, decidiendo cómo expresarlo. "… Blake me besó." "¿Y?" Jasmin la presionó. “¡Nos estás matando con el suspenso!" Scarlet se encogió de hombros. "Eso es todo. Realmente no sucedió nada. Quiero decir, me gusta. Todavía me gusta. Pero … me fui. Quiero decir, me empecé a sentir muy enferma, así que tuve que irme, como de repente.” "¿Qué quieres decir enferma?", preguntó Becca. “Como que mi estómago comenzó a matarme," ella mintió, sin saber qué más decir. "Y tenía un fuerte dolor de cabeza." Al menos era parcialmente cierto, pensó. "Creo que todavía estaba enferma del otro día. Así que me fui corriendo de allí. Mal momento, supongo.” “¿Entonces Blake te trajo de vuelta? ¿O fue un idiota total ", preguntó? Jasmin. Scarlet se encogió de hombros. "No es su culpa. Realmente no le di tiempo para reaccionar, supongo. Yo me fui enseguida. Me sentí mal por irme de esa manera. Quería explicárselo. Pero él nunca respondió mi mensaje.” "¡Qué idiota!”, dijo María. “Es un perdedor", agregó Jasmin. "En serio. Te sentiste enferma y qué, ¿entonces  no responde tus mensajes? ¿Qué le pasa? Estabas enferma. Gran cosa. Digo ¿entonces no te va a dar la oportunidad de que le expliques?” "Totalmente", María intervino. "Y entonces, qué,  ¿sale corriendo para ir con  Vivian, y te deja por ella? ¿Solo porque estabas enferma? ¿Cuál es su problema? Él no te merece. Es lo mejor que te pudo pasar.” Scarlet agradecía todo su apoyo, y la hizo sentirse mejor. No lo había pensado de esa manera. Supuso que había sido muy dura con ella. Cuanto más lo pensaba, más se daba cuenta de que tenían razón. Quizás Blake debería haber sido más amable; tal vez debería haber ido tras ella, y preguntarle cómo se sentía; tal vez no debería haber corrido tan rápidamente con Vivian. Pero ¿lo había hecho? ¿O Vivian lo había inventado? "Gracias chicas", dijo. "Realmente lo aprecio. Aunque la verdad no sé qué pasó después. No sé si él regresó con Vivian o si simplemente ella lo inventó todo.” “¿Así que supongo que no vas con él al baile?", María le preguntó. “¿entonces con quién vas a ir? ¿O no vas? ", preguntó, alzando la voz, como si eso fuera la cosa más horrible del mundo. Scarlet se encogió de hombros. Ese baile estúpido no podría haber llegado en peor momento. No sabía qué decir. "Dudo que Blake me lleve," ella respondió. “E ir sola …". Por un momento, Scarlet no podía dejar de pensar en Sage. Se dio cuenta de lo mucho que le gustaría ir con él. No sabía por qué. Tenía su cara pegada en la cabeza. Al mismo tiempo, pensó en María, qué pensaría, ir con Sage sería como una traición. Rápidamente trató de sacarlo de su mente. "Si no voy, no voy", dijo finalmente. "Está bien. Tal vez el año que viene.” “Esta noche, hay una gran fiesta previa al partido de en la casa de Jake Wilson. Sus padres están fuera. Todos vamos a ir. Tienes que venir. Tal vez encuentres allí a alguien con quien ir.” Scarlet tragó saliva. Escaparse y buscar a alguien con quien ir esa noche era lo último que quería hacer. “Pues, no te sientas mal", dijo María. "Yo tampoco tengo con quien ir." “¿Y qué pasó con Brian?" Jasmin le preguntó. "Terminamos, ¿recuerdas?", ella respondió. "Pero él no está saliendo con nadie." María se encogió de hombros. "Él no me preguntó. Y realmente no me gustaría ir con él. Quisiera ir con Sage. El chico nuevo.” Scarlet tragó saliva. “Entonces ¿por qué no le preguntas?", Becca preguntó. "Sí, sigues hablando de él, pero no estás haciendo nada al respecto", dijo Jasmin. “No seas gallina." "No soy una gallina," María espetó. “¡Eres una gallina!", se burlaron de ella. El rostro de María se volvió rojo remolacha, y Scarlet se dio cuenta de lo furiosa que estaba. "No soy una gallina. De hecho, tengo clase con él en el próximo período. Voy a preguntarle ahí.” "No, tú no vas a preguntarle," dijo Becca. “Nunca lo harías", dijo Jasmin. "Mírame", dijo María. “¿Pero no es como un poco raro?", dijo Becca. “¿Que tú le preguntes?” María se encogió de hombros. "Podría ser mejor. Pero, ¿qué se supone que debo hacer? Él es nuevo. Si yo no le pregunto, alguien más lo hará. Y si yo no le gusto,  prefiero saberlo ahora, ¿no?” "Sigo pensando que es puro blablabla", dijo Jasmin. María miró. “Veme en una hora y veremos quién es toda blablabla." Scarlet se sentía aliviada de que la conversación había tomado un camino lejos de ella. Estaba empezando a tener la esperanza de que tal vez toda la atención negativa pasaría rápidamente, y que las cosas no estarían tan mal como pensaba. Después de todo, los chicos se enganchan con nuevos chismes muy rápidamente. Pero al pensar en la siguiente clase con Sage y María, se le hizo un agujero en el estómago. Al doblar la esquina, se le hizo un agujero aun más grande: acurrucadas contra la pared, estaban Vivian y sus amigas. Se codearon entre sí, mirando en su dirección, luego se rieron y susurraron entre ellas. Vivian se volvió y la miró a los ojos con una sonrisa victoriosa. Vio la mezquindad en su rostro perfecto, la pequeña victoria por haberla acosado en línea. Por un momento, Scarlet se sentía tan enojada, que quería atacarla. Sintió una rabia tremenda correr por ella, un hormigueo que le iba desde los dedos de los pies a los dedos de la mano. No entendía qué le estaba pasando: era como un sofocón. Sentía su cuerpo más fuerte, más violento, y no podía controlarse. Quería salir rápido de allí, antes de que pasara algo malo. "Bueno, bueno," dijo Vivian en voz alta mientras pasaban por delante de ella. La tensión en el aire era tan espesa que se podía cortar con un cuchillo. "Mira quién es. Las sobras de Blake.” "Esa es toda una declaración, sobre todo viniendo de alguien que Blake rechazó", Jasmin espetó. “¿Tienes tanto miedo de decírselo en la cara que tienes que publicarlo en línea?" Maria incitó. El rostro de Vivian se arrugó en una mueca, al igual que el de sus amigas. Scarlet se sentía mortificada. Sólo quería que todo eso pasará. Agradeció la lealtad de sus amigas, pero no quería que eso se convirtiera una guerra con todas las de la ley. "Y lo dice una chica que ni siquiera tiene pareja para ir al baile," Vivian replicó, concentrándose en Maria. “Eres una perdedora", dijo. "Preferiría no ir con nadie que con sobras de otra persona," María espetó. "Por favor, Maria", dijo Scarlet tranquilamente. "Vamos a clase.” Por un momento, pareció que los dos grupos de chicas iban a lanzarse uno contra el otro, y que se convertiría en una pelea en forma. Pero aun con toda la rabia que Scarlet sentía correr por ella, realmente no quería crear una confrontación mayor. Suavemente, empujó a sus amigas, y lentamente el grupo siguió caminando, alejándose por el pasillo. Scarlet no quería bajar al nivel de Vivian. Mientras los dos grupos se alejaban uno del otro más y más, de repente Scarlet sintió algo. Era una sensación extraña, una que nunca antes había sentido. De la nada, sus sentidos estaban en alerta máxima: sintió, más que vio, una energía oscura acercársele por detrás. No sabía cómo, pero la sintió. Y entonces su sentido del oído se agudizó y pudo oír cada pequeño movimiento en el pasillo. Oyó el movimiento de los pasos de una chica que se acercaba por detrás. Reaccionando a la velocidad de la luz, de repente Scarlet sintió su cuerpo girar, mientras su mano se elevaba, y se vio a sí misma agarrar la mano de la otra persona cuando se acercaba a la parte posterior de su cabeza. Scarlet levantó la vista y se sorprendió al verse agarrando la muñeca de Vivian. Vio un pedazo de goma de mascar en la palma de su mano, y también vio su expresión de sorpresa. Entonces se dio cuenta de lo que había sucedido: Vivian se había deslizado detrás de ella y estaba a punto de pegarle el chicle en el pelo. De alguna manera, Scarlet la había percibido y había girado y la había bloqueado en el último segundo, a unos pocos centímetros de distancia. Mientras Scarlet giraba la muñeca de Vivian con una increíble oleada de fuerza; Vivian se dejó caer de rodillas gritando de dolor. Todo el mundo en los pasillos se detuvo, mientras una gran multitud se reunía a su alrededor. “¡Me estás haciendo daño!" Vivian gritó. “¡Suéltame!" “¡PELEA! ¡PELEA!” gritó la multitud de chicos que se había reunido alrededor. Scarlet sintió una rabia inmensa correr por ella, una rabia que apenas podía controlar. Algo en su cuerpo la había protegido del daño, y ahora la estaba empujando a cobrar venganza y romper la muñeca de esa chica. "¿Por qué iba a hacerlo?" María gritó. "Estabas a punto de pegarle chicle en el pelo." "¡Por favor!" Vivian gimió. “¡Lo siento!" Scarlet no entendía lo que la estaba empujando, y eso la asustó. En el último segundo, se obligó a detenerse. Finalmente, la soltó. La muñeca de Vivian cayó a su lado, mientras ella se ponía de pie y corría de regreso con su grupo de amigas. Scarlet se volvió, su corazón latía con fuerza, y se fue con sus amigas por el pasillo. Poco a poco, los pasillos regresaron a su movimiento habitual, todo el mundo susurraba mientras se dispersaba. Las amigas de Scarlet se juntaron a su alrededor. "Dios mío, ¿cómo lo hiciste?", preguntó María, con temor. “¡Eso fue como increíble!", dijo Jasmin. "¿De verdad la pusiste en su lugar." "No puedo creer que iba a pegarte el chicle", dijo Becca. “Recibió lo que se merecía", dijo María. "Bien hecho, chica. Creo que lo va a pensar dos veces antes de meterse contigo otra vez.” Pero Scarlet no se sentía bien. Sentía un vacío, como si le hubieran drenado la energía. Y estaba más desconcertada que nunca con lo que le estaba pasando. Por un lado, le emocionó haber sido capaz de atraparla a tiempo, luchar y defenderse a sí misma. Pero, al mismo tiempo, no podía entender cómo había podido reaccionar de esa manera. Sus ojos le lastimaban aún más y su dolor de cabeza había empeorado y, por loco que sonara, no podía evitar sentir que estaba cambiando. Y era lo que más la aterraba. La campana sonó y, justo antes de entrar a la clase, Scarlet vio a Blake. Estaba con algunos de sus amigos, y uno de ellos lo empujó, y él se volvió y la miró. Por un momento, sus ojos se encontraron. Scarlet trató de descifrar su expresión. Más que nada, esperaba que se volviera y se acercara, que le diera una oportunidad. Pero él se dio vuelta y caminó con sus amigos en la dirección contraria. Scarlet sintió que se le rompía el corazón. Entonces así estaban las cosas. Ella ya no le gustaba. No sólo eso, sino que ni siquiera le hablaba. Ni siquiera la saludaba. Eso le dolió  más que nada. Había creído que tenían algo juntos, y no podía entender cómo todo se había colapsado tan rápidamente, cómo se había desvanecido así. Cómo no podía ser al menos más comprensivo, al menos darle la oportunidad de explicarle. Ni siquiera era el primer período del día y Scarlet sintió que le habían dado una paliza, como si fuera un saco de boxeo. Había experimentado un torbellino de emociones, y se preguntó cómo podría pasar el resto del día. "Vamos, no lo necesitas", María le dijo mientras ponía un brazo alrededor de Scarlet, y la conducía a la primera clase del día. Scarlet tragó saliva, sabiendo que detrás de esas puertas estaría Sage. CAPÍTULO SEIS En el primer período, la clase de Scarlet era de cerca treinta chicos, que ahora  luchaban para tomar sus asientos. Los escritorios se alineaban en tres hileras de diez, mientras que a un lado de la habitación había largas mesas de madera con bancos. Observó la habitación y con alivio vio que Sage no estaba; al menos era un drama menos ese día. "¿Dónde está?" María preguntó, abatida. “¿Qué crees?” Era Inglés, la clase favorita de Scarlet. Normalmente, habría estado feliz de estar allí, sobre todo porque el señor Sparrow era su profesor favorito, y porque este semestre estaban estudiando Shakespeare, y su obra favorita: Romeo y Julieta. Pero mientras se dejaba caer en su asiento, en la fila junto a María, se sintió sin energía. Apática. Apenas podía concentrarse en Shakespeare. La clase se calló, y Scatlet sacó mecánicamente sus libros y se quedó mirando la página, invadida por la confusión. "Hoy va a ser un poco diferente", el señor Sparrow anunció. Scarlet miró hacia arriba, feliz de escuchar su voz. En sus 30´s, de buen aspecto, ligeramente sin afeitar, con pelo largo y una mandíbula prominente, parecía alguien fuera de lugar en esta escuela secundaria. Se veía un poco más glamoroso que los demás, como un actor que había pasado su mejor momento. Siempre estaba muy feliz, sonreía rápidamente, y era muy amable con ella y con todos los estudiantes. Nunca tenía una palabra dura con ella, ni con ninguna otra persona, y siempre era generoso con todos. También se las arreglaba para hacer que incluso el texto más complicado fuera fácil de entender, y se las arreglaba para entusiasmar a todos con lo que estaban leyendo. También, era una de las personas más inteligentes que conocía, con un amplio conocimiento enciclopédico del mundo y de la literatura clásica. "Una cosa es solo leer las obras de Shakespeare," anunció con una sonrisa pícara en su rostro. "Otra muy distinta es actuarlas", agregó. "De hecho, se podría argumentar que no se pueden entender realmente sus obras hasta que no se las haya leído en voz alta, o no se las haya actuado.” La clase se rió, los chicos se miraron y murmuraron entre si con emoción. “Así es", dijo. “Tal como lo están imaginando. Después de la discusión de hoy, vamos a dividirnos en grupos, elegirán un compañero y actuarán el texto en voz alta el uno al otro.” Los estudiantes susurraron emocionados, y el nivel de energía se elevó en la clase. Hasta logró sacudir a Scarlet de su ensueño y hacerla olvidar, por un momento, todos los problemas en su vida. Trabajar con otro y leer las líneas: sin duda sería algo divertido. De repente, la puerta de la habitación se abrió y, con el resto de la clase, Scarlet se volvió para ver de quién se trataba. No lo podía creer. Allí, con su porte noble ,con un libro en la mano, estaba Sage, vistiendo una chaqueta delgada de cuero, botas de cuero negro y pantalones vaqueros de diseño con un gran cinturón de cuero negro y una enorme hebilla de plata. Llevaba una camisa de botones negro holgada abierta que revelaba un collar brillante que parecía de platino blanco con un colgante grande en el medio. Parecía como si estuviera hecho de rubíes y zafiros, y brillaba con la luz. El señor Sparrow se volvió y lo miró con sorpresa. “¿Y tú quién eres?" "Sage", respondió, entregándole un papel. "Siento llegar tarde. Soy nuevo.” "Bueno, entonces bienvenido", respondió el señor Sparrow. "Por favor, clase, denle la bienvenida a Sage y háganle un lugar en la parte de atrás." El señor Sparrow se volvió hacia el pizarrón. "Romeo y Julieta. Para empezar, vamos a hablar del contexto de esta obra. … " La voz del señor Sparrow se desvaneció en la cabeza de Scarlet. Su corazón latía mientras Sage caminaba por las filas. Y luego, de repente, se dio cuenta: el único asiento vacío en la habitación estaba justo detrás de ella. ¡Oh, no, pensó. No con María sentada a su lado. Mientras Sage caminaba por el pasillo, ella lo podría haber jurado, lo vio volverse y mirarla  directamente a los ojos. Ella apartó la mirada rápidamente, pensando en María, no entendía por qué la miraba así. Lo sentía más de lo que lo veía caminar detrás de ella, lo oyó  arrastrar la silla y lo sintió mientras se sentaba detrás de ella. Podía percibir la energía salir de él; era algo tremendo. De repente, su teléfono sonó en su bolsillo. Furtivamente se agachó, lo sacó un par de pulgadas, y lo miró. Por supuesto. Era Maria. Dios mío, me estoy muriendo. Scarlet empujó su celular en el bolsillo, y no se volvió a mirar a María, no queriendo que fuera evidente que se estaban enviando mensajes de texto. Luego, puso las manos sobre su escritorio, esperando que María parara con los mensajes de texto. No quería estar texteando ahora. Quería concentrarse. Sin embargo, su teléfono sonó de nuevo. No podía ignorarlo, especialmente con María sentada a su lado, así que de nuevo se agachó. ¿Hola? ¿Qué debo hacer? Una vez más, Scarlet empujó su celular en el bolsillo. No quería ser grosera, pero no tenía idea qué decir y realmente no quiero entrar en una conversación de mensajes de texto en esos momentos. La situación estaba empeorando, y ella quería centrarse en lo que el señor Sparrow estaba diciendo, especialmente porque se trataba de su obra favorita. Pero, de nuevo, no podía ignorar a Maria por completo. Rápidamente se agachó y escribió con un dedo. No lo sé. Pulsó enviar, luego empujó su celular profundamente en su bolsillo, con la esperanza de que  María la dejara tranquila. "Romeo y Julieta", comenzó el señor Sparrow, "no era una historia inédita. En realidad,  Shakespeare se basó en un cuento antiguo. Como todas las obras de Shakespeare, él encontró sus fuentes en la historia. Reciclaba las viejas historias y las adaptaba a su propio lenguaje, a su propio tiempo. Nos gusta pensar que él es el más grande escritor original de todos los tiempos, pero en verdad, sería más exacto llamarlo el mayor adaptador de todos los tiempos. Si estuviera vivo y escribiera hoy en día, no ganaría el premio al mejor guión original, sino al mejor guión adaptado. Debido a que ninguno de sus historias -ni una-eran originales. Todas habían sido escritos antes, algunas muchas veces a lo largo de los siglos. "Pero eso necesariamente no le resta su gran talento como escritor. Después de todo, todo se trata de cómo convertir una frase, ¿no es así? La misma trama contada de dos maneras puede ser aburrida en un caso y atractiva en otra, ¿no? La gran habilidad de Shakespeare era su capacidad para tomar la historia de otra persona y volver a escribir con sus propias palabras, para su época. Y la escribía con tanta belleza y poesía que le otorgaba vida por primera vez. Él era un dramaturgo, sí. Pero, en última instancia, y por sobre todo, él era un poeta.” El señor Sparrow se detuvo mientras levantaba la obra. "En el caso de Romeo y Julieta, la historia había existido durante siglos cuando Shakespeare puso sus manos en ella. ¿Alguien conoce de dónde proviene?” El señor Sparrow miró a la clase, y el silencio era sepulcral. Esperó unos segundos y luego abrió la boca para hablar, cuando de repente, se detuvo y miró en dirección a Scarlet. El corazón de Scarlet latía con fuerza, ella creía que la estaba mirando. "Ah, el chico nuevo", preguntó el señor Sparrow. "Por favor, ilumínanos.” Конец ознакомительного фрагмента. Текст предоставлен ООО «ЛитРес». Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию (https://www.litres.ru/morgan-rice/ansiada/?lfrom=334617187) на ЛитРес. 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